¡Hola a tod@s!

En la entrada de hoy voy a daros unas recomendaciones generales que debéis seguir si queréis reducir las posibilidades de enfermar cuando os vayáis de viaje.

Si viajas fuera de tu lugar de residencia, puedes entrar en contacto con microorganismos que producen enfermedades infecciosas distintas a las de tu entorno habitual, o sufrir problemas de salud causados por las diferentes condiciones ambientales o malas condiciones higiénicas. Por ello, es importante que sigas una serie de precauciones para evitar poner en riesgo tu salud, ya que la mayoría de estos problemas son fácilmente evitables si se siguen unos consejos básicos.

Preparación del viaje

El riesgo de contraer enfermedades varía según el país y la zona geográfica que se visita, la época del año, la duración y tipo de viaje, así como según las características individuales de cada viajero.

Antes de empezar tu viaje, es importante que reserves con tiempo una visita a un Centro de Vacunación Internacional. En estos centros se asesora al viajero con consejos sanitarios y medidas preventivas recomendadas (vacunas y quimioprofilaxis) que se deben realizar e información sobre la situación sanitaria del país de destino. En caso de no disponer de estos centros en el lugar donde vives, en tu Centro de Atención Primaria pueden facilitarte también esta información y administrarte la mayoría de las vacunas necesarias. Según el país de destino, las vacunas pueden ser:

  • Obligatorias: fiebre amarilla, en algunos países de África o Sudamérica; meningococo, polio o gripe en La Meca.
  • Recomendadas: fiebre tifoidea, hepatitis A, meningococo, encefalitis o rabia.

Si padeces alguna enfermedad, es aconsejable que tu médico te haga un informe actualizado con tus antecedentes y medicación habitual, para llevar siempre a mano. Si tomas algún tratamiento crónico, deberás llevar la cantidad suficiente de medicación para cubrir el período de tiempo que dure tu estancia en el extranjero, o si no, asegurarte de que podrás adquirirla en el país de destino.

Aunque no tengas ninguna enfermedad, siempre será conveniente informarte sobre el sistema local de asistencia sanitaria del lugar al que viajas y hacerte un seguro médico, por si tuvieras algún problema de salud durante el viaje.

En países tropicales, por el riesgo de insolaciones y deshidrataciones,deberás llevar crema solar con factor de protección elevado y pañuelo/gorra/gafas de sol, para protegerte contra el sol y el calor. Además, es muy importante elegir ropa y calzado adecuado puesto que, en estos lugares, la ropa debe de ser de manga larga, ligera, no ajustada y de colores claros. El calzado será cerrado, cómodo y transpirable, para evitar las infecciones y los accidentes.

También es necesario llevar un botiquín pequeño que contenga:

  • Material de curas: tiritas, gasas, esparadrapo, algodón y antiséptico.
  • Medicamentos: analgésicos, antihistamínicos, antiácidos o laxantes que puedas utilizar si tienes algún síntoma leve.

En caso de viajar a una zona de riesgo, deberás llevar la medicación recomendada para la quimioprofilaxis de la malaria. Además, es recomendable llevar preservativos, para prevenir infecciones de transmisión sexual, y anticonceptivos de urgencia, para evitar embarazos no deseados.

Por último, es muy importante llevar repelente de mosquitos y mosquitera, para la prevención frente a las picaduras que pueden transmitir enfermedades como la malaria, dengue, chikungunya, zika o fiebre amarilla, según las zonas.

Durante el viaje

Un pequeño problema de salud puede complicar un viaje, por lo que es importante adoptar medidas preventivas básicas para evitar contraer enfermedades.

  • Higiene adecuada: la higiene es una de las barreras más eficaces en la prevención de enfermedades transmisibles. Multitud de enfermedades se adquieren por contacto directo favorecidas por la falta de higiene. El lavado de manos con agua y jabón es la medida de prevención más eficaz. El 80% de las enfermedades se transmiten por las manos. Si tus manos están limpias, son menos contagiosas.
  • Riesgos relacionados con alimentos y bebidas: las bebidas y alimentos contaminados son una de las causas más frecuentes de enfermedad en el viajero, principalmente en forma de vómitos y/o diarrea aguda. La mejor forma de prevenirlo es elegir con cuidado todo lo que se come y se bebe. Un buen aspecto no garantiza que un alimento sea seguro. Los alimentos deben estar cocidos y/o pelados, si no, no deben de ser tomados. El agua potencialmente peligrosa se puede hervir durante al menos un minuto o usar agentes químicos, como lejía, cloro, yodo o pastillas potabilizadoras (infórmate previamente de cómo realizar esta potabilización). Los microorganismos que originan la diarrea son múltiples, no existe ninguna vacuna eficaz y no se recomienda el uso preventivo de antibióticos. La deshidratación por diarrea puede ser grave en cualquier edad, sobre todo en niños y ancianos, por lo que se debe beber de forma abundante, preferiblemente líquidos que contengan sales y glucosa (Ej: soluciones de rehidratación oral).
  • Riesgos relacionados con factores climáticos: en algunos países, la exposición prolongada al sol puede provocar graves insolaciones. Para prevenirlas, se recomienda el uso de sombrero o pañuelo y gafas de sol, y es conveniente que utilices cremas solares con factor de protección elevado. El excesivo calor y humedad pueden provocar agotamiento, deshidratación o un golpe de calor. Para evitarlo, se aconseja beber abundantes líquidos de forma frecuente. Las personas con alergias ambientales deben prevenir la posibilidad de sufrir una agudización de su enfermedad, debido a los cambios de estación y al contacto con alérgenos.
  • Riesgos relacionados con picaduras: los viajeros deben adoptar medidas para evitar las picaduras de mosquitos durante todo el día. Las enfermedades transmitidas por insectos son muy frecuentes en Sudeste Asiático, África y regiones de Sudamérica. Es importante protegerse con ropa de manga larga y pantalón largo evitando los colores intensos u oscuros, así como los perfumes intensos, ya que pueden atraer a los mosquitos. En las partes del cuerpo que no estén protegidas por la ropa y en las prendas de vestir, debes usar repelentes de insectos. Cuando permanezcas en el interior de los edificios, debes usar mosquiteras en ventanas y alrededor de las camas, asegurándose de que no estén rotas. Y si se puede, impregna las mosquiteras y la ropa con permetrina.
  • Riesgo relacionados con animales: es conveniente que evites el contacto con cualquier tipo de animales, incluidos los domésticos, ya que pueden no estar controlados sanitariamente y el contacto con ellos puede ser causa de enfermedades. Para protegerte de la mordedura de las serpientes y otros animales, deberás usar calzado cerrado, no debiendo caminar por zonas oscuras en las que no se ve lo que se pisa. En caso de sufrir una mordedura, acude con urgencia a un centro médico.
  • Riesgos relacionados con la altitud y con los baños: la estancia en zonas de montaña con una altitud elevada puede ser peligrosa para personas con afecciones cardíacas y pulmonares. Además, en ocasiones, puede provocar insomnio, ansiedad o cefalea. En estos casos, lo mejor es el reposo y puede ayudar algún medicamento, como la acetazolamida. En caso de realizar actividades de alpinismo, un ascenso más lento puede ayudar a también a evitar o reducir estas alteraciones. Por otra parte, los baños en ríos y lagos de agua dulce pueden ser origen de muchas enfermedades, la mayoría de ellas causadas por parásitos. Por ello, hay que evitar lavarse y bañarse en aguas que puedan estar infectadas. Desde el punto de vista sanitario, solo son seguras las piscinas con agua clorada. Por el contrario, los baños en el mar no implican riesgo de enfermedades transmisibles, aunque en algunas regiones se debe usar algún tipo de calzado que proteja de picaduras de peces o medusas. También hay que evitar bañarse en zonas de mar donde se sepa que hay tiburones.
  • Enfermedades de transmisión sexual: se debe usar siempre preservativo, para prevenir enfermedades como sífilis, gonorrea, clamidia, VIH o hepatitis B, las cuales han aumentado en los últimos años y son frecuentes en muchos países. Además, las dos últimas se pueden transmitir también por transfusiones con sangre o hemoderivados infectados y por el uso de material que pueda estar contaminado (cuchillas de afeitar, cepillos de dientes, utensilios para tatuajes o acupuntura, etc.), así que habrá que evitar el contacto con estos elementos.

Después del viaje

En caso de que presentes fiebre o algún otro síntoma como diarrea, malestar general o cansancio prolongado tras tu viaje, deberás de acudir a tu médico e indicarle si has realizado un viaje a una zona tropical o a un país en desarrollo, ya que algunas enfermedades no se manifiestan inmediatamente y pueden presentarse bastante tiempo después del viaje.